Entradas populares

viernes, 19 de agosto de 2016

El destello de lo eterno

  Aquí estoy yo, o parte de lo que alguna vez fui, rodeada de una extraña nebulosa. No tengo un aspecto exacto, me confundo con esta especie de humo que me rodea y me contiene.
  Aquí estoy en mi máxima expresión de libertad y, sin embargo, limitada a este punto del espacio impuesto por mí misma, o tal vez por Ella. Como estoy formada de recuerdos la veo en mi historia que revivo todo el tiempo, si acaso aquí exite el tiempo.
  Ella llegó en el peor momento. Aunque ahora sé que fue intencional, antes creía que vino a ayudarme. Fue cuando aún tenía forma física y un corazón que latía, pero a pesar de aquel privilegio yo iba adquiriendo cada día más y más deseos de escaparme, huir lejos de aquel limitante estado y Ella siempre me apoyó.
  Admito que yo tuve la culpa por permitirme escucharla, cuando mucho antes fui advertida de su astusia. Pero desde el instante en que me cuestioné sobre Ella, se acercó aprovechando mi soledad, y poco a poco fue guiándome hasta traerme aquí. Día tras día, mes a mes, el entrenamiento se hacía más duro y las ganas de irme para siempre a conocer lo infinito se acrecentaba.
  Llegó un momento en el que creí que me había abandonado, quizás fue alguien que la apartó de mi por un periodo. Durante ese tiempo volví a repasar mi historia, recuerdos y sobre todo mi futuro. Y descubrí que nada me ataba, nada excepto mi familia, por quienes estaba dispuesta a vivir aprisionada en ese lugar el tiempo que fuese necesario, pues siempre me demostraron su afecto y el amor incondicional que tenían conmigo. Fue por eso que decidí mantenerme fuerte y soportar, por mi familia. Además, durante ese tiempo conocí a quien muchos llaman “El creador” y su historia me infundió respeto.
  Pero repentinamente Ella regresó muy agitada, nunca mencionó la causa de su ausencia. Se preocupó mucho cuando le dije  que ya no pensaba alejarme, pero supo como calmarme y reencaminarme. Primero me recordó que nadie es eterno en ese lugar, que en algun momento todos nos volveríamos a encontrar y luego me confirmó la existencia del Creador, pero no en esa tierra sino aquí donde todo es eterno.
  Finalmente se dió cuenta de que ya estaba muy arraigada y que aunque quisiera, sentía miedo de aventurarme a algo tan desconocido, asique me dió una última oferta, a la cual accedí luego de mucho pensar. Me ofreció hacer todo el trabajo por mí a fin de que no me pesara la conciencia y así liberarme de una vez por todas de aquel tedioso juego.
  Desde que acepté, Ella tomó total control sobre mí. Prepararó todo lo necesario para que dejara ese lugar sin pena alguna y para ello alejó de mí la esperanza. Una semana antes de la partida me dió tiempo de despedirme de todo lo que consideraba más importante. Fue muy considerada al esconder la tristeza y dejarme sólo la alegría, así todos me recordarían con las ganas de brillar que siempre tuve. Nadie nunca se percató de su presencia y el último día no apareció hasta avanzada noche, asique me encargué de hacer saber a cada uno de los miembros de mi familia cuánto aprecié cada gesto amable y cada sonrisa que compartieron conmigo.
  Cuando ya todo estaba listo y no quedaban nudos que me ataran, vino sigilosamente a mi cuarto, justo antes de toparme con la tristeza. Me preguntó si estaba lista, respondí que sí. Y sujetando mi cuerpo a aquella soga, liberó mi alma de la vida terrena, sólo para encarcelarlo donde está ahora.
  Sí, ahora entiendo lo que antes no me quedaba claro. El Creador siempre estuvo conmigo. La naturaleza es su rostro, el universo y el infinito, pero siempre estave muy ocupada como para notarlo. Ella siempre fue su enemiga, trayéndome hasta aquí me atrapó en esta nebulosa esperando que me dé por vencida una vez más para terminar con mi existencia. Pero eso no será posible, pues no advirtió que mientras tuve tiempo dejé una esencia mía en otros que aún viven. Algunos también lo llaman recuerdos, memorias. En fin, no son más que energías y como toda energía, no puede ser destruida.
  Todo eso me lo contó un espectro de luz, quién me visitó a advertirme de que cada vez que escuche mi nombre, sienta que alguien pide por mí o me necesite, puedo emanar un rayo de luz de esta nebulosa como respuesta, y cuando ya no quede más, por fín seré realmente libre y viviré, esta vez eternamente.

  Siempre los escucho, siento y a algunos los veo. Pero son pocos los que reconocen mi luz y lo reciben. Todos se preguntan a veces: ¿Porqué? y ¿Qué pude haber hecho? A ellos intento susurrarles al oido y decirles: “El porqué ya no importa, ahora solo regálame una última oportunidad de vivir y ¡ama, ríe, llora y sueña!”

No hay comentarios:

Publicar un comentario