Aquí estoy yo, o parte de lo que alguna vez fui, rodeada de una extraña
nebulosa. No tengo un aspecto exacto, me confundo con esta especie de humo que
me rodea y me contiene.
Aquí estoy en mi máxima expresión de libertad y, sin embargo, limitada a
este punto del espacio impuesto por mí misma, o tal vez por Ella. Como estoy
formada de recuerdos la veo en mi historia que revivo todo el tiempo, si acaso
aquí exite el tiempo.
Ella llegó en el peor momento. Aunque ahora sé que fue intencional,
antes creía que vino a ayudarme. Fue cuando aún tenía forma física y un corazón
que latía, pero a pesar de aquel privilegio yo iba adquiriendo cada día más y
más deseos de escaparme, huir lejos de aquel limitante estado y Ella siempre me
apoyó.
Admito que yo tuve la culpa por permitirme escucharla, cuando mucho
antes fui advertida de su astusia. Pero desde el instante en que me cuestioné
sobre Ella, se acercó aprovechando mi soledad, y poco a poco fue guiándome
hasta traerme aquí. Día tras día, mes a mes, el entrenamiento se hacía más duro
y las ganas de irme para siempre a conocer lo infinito se acrecentaba.
Llegó un momento en el que creí que me había abandonado, quizás fue
alguien que la apartó de mi por un periodo. Durante ese tiempo volví a repasar
mi historia, recuerdos y sobre todo mi futuro. Y descubrí que nada me ataba,
nada excepto mi familia, por quienes estaba dispuesta a vivir aprisionada en
ese lugar el tiempo que fuese necesario, pues siempre me demostraron su afecto
y el amor incondicional que tenían conmigo. Fue por eso que decidí mantenerme
fuerte y soportar, por mi familia. Además, durante ese tiempo conocí a quien
muchos llaman “El creador” y su historia me infundió respeto.
Pero repentinamente Ella regresó muy agitada, nunca mencionó la causa de
su ausencia. Se preocupó mucho cuando le dije
que ya no pensaba alejarme, pero supo como calmarme y reencaminarme.
Primero me recordó que nadie es eterno en ese lugar, que en algun momento todos
nos volveríamos a encontrar y luego me confirmó la existencia del Creador, pero
no en esa tierra sino aquí donde todo es eterno.
Finalmente se dió cuenta de que ya estaba muy arraigada y que aunque
quisiera, sentía miedo de aventurarme a algo tan desconocido, asique me dió una
última oferta, a la cual accedí luego de mucho pensar. Me ofreció hacer todo el
trabajo por mí a fin de que no me pesara la conciencia y así liberarme de una
vez por todas de aquel tedioso juego.
Desde que acepté, Ella tomó total control sobre mí. Prepararó todo lo
necesario para que dejara ese lugar sin pena alguna y para ello alejó de mí la
esperanza. Una semana antes de la partida me dió tiempo de despedirme de todo
lo que consideraba más importante. Fue muy considerada al esconder la tristeza
y dejarme sólo la alegría, así todos me recordarían con las ganas de brillar
que siempre tuve. Nadie nunca se percató de su presencia y el último día no
apareció hasta avanzada noche, asique me encargué de hacer saber a cada uno de
los miembros de mi familia cuánto aprecié cada gesto amable y cada sonrisa que compartieron
conmigo.
Cuando ya todo estaba listo y no quedaban nudos que me ataran, vino sigilosamente
a mi cuarto, justo antes de toparme con la tristeza. Me preguntó si estaba
lista, respondí que sí. Y sujetando mi cuerpo a aquella soga, liberó mi alma de
la vida terrena, sólo para encarcelarlo donde está ahora.
Sí, ahora entiendo lo que antes no me quedaba claro. El Creador siempre estuvo
conmigo. La naturaleza es su rostro, el universo y el infinito, pero siempre
estave muy ocupada como para notarlo. Ella siempre fue su enemiga, trayéndome
hasta aquí me atrapó en esta nebulosa esperando que me dé por vencida una vez
más para terminar con mi existencia. Pero eso no será posible, pues no advirtió
que mientras tuve tiempo dejé una esencia mía en otros que aún viven. Algunos
también lo llaman recuerdos, memorias. En fin, no son más que energías y como
toda energía, no puede ser destruida.
Todo eso me lo contó un espectro de luz, quién me visitó a advertirme de
que cada vez que escuche mi nombre, sienta que alguien pide por mí o me
necesite, puedo emanar un rayo de luz de esta nebulosa como respuesta, y cuando
ya no quede más, por fín seré realmente libre y viviré, esta vez eternamente.
Siempre los escucho, siento y a algunos los veo. Pero son pocos los que
reconocen mi luz y lo reciben. Todos se preguntan a veces: ¿Porqué? y ¿Qué pude
haber hecho? A ellos intento susurrarles al oido y decirles: “El porqué ya no
importa, ahora solo regálame una última oportunidad de vivir y ¡ama, ríe, llora
y sueña!”
No hay comentarios:
Publicar un comentario